PARADOJAS DE LO COOL. MICROPROPUESTA PARA UNA POSIBLE LECTURA POLÍTICA DE LO LITERARIO, por Alberto Santamaría

Walter Benjamin y el escritor retrasado

Walter Benjamin, en noviembre de 1930, escribía lo siguiente: “Los escritores son uno de los grupos humanos más retrasados en el análisis de su expe­riencia social”. Este texto/diagnóstico es el principio de un breve trabajo de Benjamin titulado “Crítica de las editoriales” en el que se asombra ante el hecho de que “no se haya nunca elaborado un estudio socioló­gico (por no hablar de una crítica) de estas institu­ciones”. Considera necesaria una decidida y conti­nua reflexión por parte de los escritores sobre las edi­toriales donde sus obras tienen cabida. Para Benjamin es sorprendente el hecho de que apenas pase por la cabeza de un escritor reflexionar sobre el origen, ampliación y desarrollo del marco económi­co en el cual se insertan sus obras, un hecho que no ocurre en otras disciplinas, donde los artistas se cues­tionan acerca de los procesos y derivas de su trabajo, elaborando a su vez un análisis de su experiencia. A diferencia de ciertos artistas visuales, donde ese cuestionamiento deviene en ocasiones piedra angular de su trabajo, el escritor parece retrasado o perdido oportunamente, situándose fuera de ese cuestionamiento. El propio Benjamin más adelante añade: “A veces [los escritores] son capaces de negociar prove­chosamente con los editores, pero igual que en la mayor parte de los casos no saben explicarse la fun­ción social de su trabajo, en su comportamiento fren­te a la editorial nunca reflexionan sobre la función de la misma”. Sigue leyendo

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